03 · Pueblo
BORRADOR DE TRABAJO · no enviada · no es urna
Carta a los cubanos
Cubanos:
Hay una mesa que espera. No es de mármol. Es de madera, la de siempre, la que todavía conoce el peso de un codo y el de una ausencia. En la isla hay quien pone un plato de más por costumbre. En el destierro hay quien guarda un asiento que nadie ocupa. Esta carta no viene a buscar culpables. Viene con amor. Viene a decir qué queremos organizar juntos para que esa silla vuelva a tener cuerpo.
Cubanos de la isla. Cubanos que se fueron. Cubanos que nunca se fueron del corazón. Nadie sobra en esta mesa. Nadie tiene que elegir entre su hermano y su dignidad. Unión no es que todos pensemos igual. Unión es reconocernos.
Este marco se llama ORGANIZAR CUBA. Organizar la casa. Unir a la familia. Entregar el poder. Entra en 2027. Entrega en 2031. Cuatro años para poner en orden lo que se puede habitar, y devolverlo. El reloj no se queda con nadie. Quien organiza, entrega. Esa es la promesa más limpia que se le puede hacer a un pueblo: no venimos a quedarnos. Venimos a dejar un camino.
Cubanos Unidos no es este gobierno. Es el patio. Es plaza, no urna. Allí el cubano de aquí y el de allá se miran sin carnet. Allí no se elige gobierno. Allí se mira juntos si hay un hecho —luz o arroz, con lugar y fecha— que un vecino pueda ir a comprobar. La plaza es el abrazo que se vuelve oficio.
Queremos cosas simples. Las de la vida. Las que tocan el pecho antes que el discurso.
Queremos luz en la casa. Horas que una madre pueda contar. La primera luz que importe es la del cuarto, la de la cocina, la del niño que hace la tarea.
Queremos comida que se vea en la mesa. Arroz, vianda, un plato que no sea anuncio. Que producir en Cuba vuelva a significar.
Queremos agua en la llave. Para cocinar, para bañarse, para que el día no empiece por el tanque.
Queremos un techo que no gotee y una cuadra donde el solar no sea una amenaza. Que la casa vuelva a ser casa.
Queremos un médico que pueda quedarse. Insumos, turno, un hospital que abra. La medicina cubana encendida para el pueblo, con orgullo.
Queremos llegar. Al trabajo. Al médico. A ver a los nuestros. Un ómnibus que cumpla. Un día que no se gaste entero en esperar.
Queremos un salario que compre comida. Que el que trabaja cobre en algo que sirva en el mercado. Que el esfuerzo tenga peso.
Queremos a los hermanos en casa. El que se fue, pudiendo volver. El que se quedó, pudiendo quedarse con alegría. El abrazo en el aeropuerto más largo que el trámite. La receta otra vez en la cocina. Los muertos nombrados con amor, no con cuenta.
Queremos un barrio limpio. Una calle donde los niños jueguen sin miedo al dengue. Dignidad de cuadra. Nombre y hecho.
Queremos un oficio que se pueda ejercer en Cuba. Que un joven brille con un sueño que no empiece por un aeropuerto. Que pueda estudiar, trabajar, inventar, amar, fallar y volver a empezar en su tierra. Que la inteligencia cubana no se vaya disfrazada de despedida.
Y queremos que un anciano —el que guardó la casa, el que esperó, el que aún sabe el nombre de todos— pueda mirar a un nieto y decir: hay camino. No les dejo una pelea. Les dejo un país que se puede habitar.
Eso es prosperidad. No es un eslogan. Es hermanos en casa. Jóvenes que brillan sin irse. Ancianos orgullosos de ver porvenir.
No buscamos culpas. Buscamos compañía. Un país se reconstruye cuando los vivos se reconocen y los ausentes caben en la mesa. Continuidad es la de las familias. El hilo que no se corta. El apellido que vuelve a pronunciarse en la misma sala.
Reconstruir con amor no es blandura. Es oficio. Amor sin organización se evapora. Organización sin amor se enfría. Por eso hay reloj, acta, mesas, tablero y entrega. Visión es saber qué se hace primero —luz o arroz, con lugar y fecha— y a quién se le devuelve el poder al final.
Cubanos: este es el camino. Organizar la casa. Unirnos. Entregar. Si hay un abrazo, un oficio y un reloj que se cumple, Cuba puede ser otra vez el lugar donde los hermanos están en casa.
Todos tendremos la misma guía. Tablero cada lunes: luz, canasta, medicina, caja. No vamos a culpar a nadie. Vamos a reconstruir. Cómo lo vamos a hacer juntos →
Organizar. Unir. Entregar el poder.
2027 entra · 2031 entrega · mandato único
El móvil es 9:16, letra grande, se lee sin pellizcar. El A4 es para impresora. Borrador. No enviada.